Andando se demuestra
que el movimiento curvilibre
centrífugo
uniformemente apasionado
es el único truco
con que contamos
los míseros minúsculos paupérrimos
humanos
para alargar la rígida cadena
que nos condena
para reírnos del reloj en su jeta
para hacer aviones con las hojas del calendario
para ver el sol rebotar al chocar contra el mar
para bailar al son de las campanas cuando doblan
y para ajusticiar, de una vez por todas,
y para que sirva de general escarmiento
a la puta rutina
No hay comentarios:
Publicar un comentario