Cambiando la costumbre
hoy nos dedicaremos
a un exhaustivo examen
de mí mismo.
Seremos imparciales,
rozando lo científico,
y, en lo posible, desapasionados
e implacables.
Nos encontramos ante un individuo
pobre
si por esto se entiende
tener bajo poder adquisitivo;
loco
en tanto en cuanto puede
cantar flamenco a solas
reírse sin motivo
bailar rumbas desnudo
y hasta creerse dueño de su olvido;
y feo
siempre y cuando creamos al espejo
a aquella chica que cambia de acera
y a cientos de borrachos y de niños.
No hay comentarios:
Publicar un comentario